Nantes nos ha enamorado. Es una ciudad dinámica y sorprendente, en la que el patrimonio histórico convive con el arte más vanguardista. Su apuesta por la cultura y la creatividad ha transformado su pasado industrial y portuario en uno de sus mayores atractivos.
Las increíbles máquinas inspiradas en el universo de Julio Verne, nacido en Nantes, los espacios de ocio junto al Loira y el Erdre, las galerías de arte, los bares hipster, los centros de creación artística, su magnífica gastronomía y sus numerosos jardines convierten la ciudad en un auténtico placer para los sentidos.
En este artículo te contamos qué ver en Nantes, cuáles son sus lugares imprescindibles y algunos consejos para organizar tu visita a la ciudad del arte y las máquinas. Dedícale tiempo, porque Nantes tiene mucho por descubrir y disfrutar. Una buena manera de comenzar a conocerla es reservar un free tour por Nantes.
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Dónde dormir en Nantes
El centro histórico de Nantes es relativamente pequeño y sus principales atractivos se pueden recorrer cómodamente a pie. Además, la ciudad cuenta con una excelente red de transporte público.
Te recomendamos buscar alojamiento en el centro o en sus alrededores. Así podrás disfrutar del ambiente de la ciudad y llegar fácilmente a los principales lugares que ver en Nantes.
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Pass Nantes
Si tienes pensado visitar varios museos y atracciones, puede resultarte muy interesante adquirir la tarjeta Pass Nantes. Puedes comprarla antes del viaje y comenzar a utilizarla en la lanzadera que conecta el aeropuerto con el centro de la ciudad. Incluye un trayecto de ida y vuelta en esta lanzadera y el uso ilimitado del transporte público durante el periodo de validez del pase.
La Pass Nantes permite acceder a cerca de 50 visitas y actividades, entre ellas el Castillo de los Duques de Bretaña, los principales museos, la Galería de las Máquinas y el Carrusel de los Mundos Marinos, visitas guiadas, cruceros por el Loira y el Erdre, alquiler de bicicletas, kayaks y pequeñas embarcaciones, además de algunas degustaciones. También incluye un viaje de ida y vuelta en tren entre Nantes y Clisson, previa reserva.
Hay pases de 24, 48 y 72 horas, además de uno de 7 días, con precios para adultos de 30 €, 40 €, 49 € y 75 €, respectivamente. Si realizas varias de las visitas incluidas, el ahorro puede ser considerable.
La tarjeta se activa con su primer uso y es válida durante el número de horas o días contratado. Algunas actividades necesitan reserva previa y el viaje en el Gran Elefante no está incluido. También debes tener en cuenta que el transporte público de Nantes es gratuito para todo el mundo durante los fines de semana, excepto la lanzadera del aeropuerto.

Cuántos días se necesitan para visitar Nantes
Aunque el centro histórico de Nantes no es demasiado grande, te recomendamos dedicarle al menos dos días completos. En ese tiempo podrás conocer sus lugares imprescindibles, como el Castillo de los Duques de Bretaña, la Catedral, los barrios medievales y decimonónicos y la Isla de Nantes, con sus sorprendentes máquinas.
Sin embargo, lo ideal sería disponer de tres o cuatro días para disfrutar de la ciudad con más tranquilidad. Así podrás realizar un crucero por el Loira o el Erdre, recorrer sus jardines y mercados, descubrir las obras de arte repartidas por sus calles, visitar algún museo y probar su magnífica gastronomía.
Si tienes más tiempo, también puedes hacer excursiones por los alrededores. Nosotros pasamos una semana completa en Nantes y, aun así, dejamos pendientes bastantes lugares y actividades. Es una ciudad con mucho más por descubrir de lo que parece a primera vista.
Cómo llegar a Nantes
Avión
El aeropuerto de Nantes Atlantique se encuentra a unos 10 km del centro de la ciudad. La forma más rápida de llegar es utilizar la lanzadera del aeropuerto, que sale aproximadamente cada 20 minutos y realiza el trayecto en unos 25 minutos. El billete cuesta 10 € y permite continuar viajando durante una hora por la red de transporte público de Nantes. También está incluida una ida y vuelta en la Pass Nantes, siempre que los trayectos se realicen durante el periodo de validez del pase.
Otra posibilidad es tomar un taxi, cuyo precio orientativo entre el aeropuerto y el centro es de 30 a 35 €.
Nantes cuenta con vuelos directos desde numerosas ciudades españolas, aunque algunas conexiones son estacionales. Puedes consultar fechas y comparar precios en este buscador de vuelos a Nantes. Nosotros volamos directamente desde el aeropuerto de Granada con Volotea.
Tren
El tren es otra forma cómoda de llegar a Nantes. La ciudad está muy bien comunicada mediante trenes de alta velocidad TGV con París y otras ciudades francesas. El trayecto más rápido desde París dura aproximadamente dos horas.
Puedes consultar los horarios, conexiones y precios actualizados en la página oficial de SNCF Connect.
Alquiler de coche en Nantes
Para conocer Nantes no necesitas coche, ya que el centro se recorre fácilmente a pie y la ciudad dispone de una excelente red de transporte público. Sin embargo, puede resultarte útil si quieres visitar con libertad los alrededores, acercarte a localidades como Clisson o recorrer algunos de los castillos del Loira.
Puedes comparar compañías y precios de alquiler de coches en Nantes.
Qué ver en Nantes con mapa incluido
Línea Verde
Aunque no se trate de un monumento, la Línea Verde es uno de los grandes símbolos de Nantes y una original manera de descubrir la ciudad. Forma parte del proyecto cultural Le Voyage à Nantes y consiste en una línea pintada en el suelo que conecta los principales monumentos, espacios culturales, obras de arte contemporáneo y rincones singulares.
El recorrido se extiende a lo largo de unos 20 km y atraviesa el centro histórico, la Isla de Nantes y otros barrios de la ciudad. Siguiéndolo descubrirás tanto lugares imprescindibles como pequeños tesoros que probablemente pasarían inadvertidos.
La Línea Verde puede seguirse durante todo el año y su trazado se actualiza periódicamente con nuevas obras y espacios. No es necesario recorrerla completa ni comenzar en un punto determinado: puedes incorporarte en cualquier tramo y utilizarla como guía mientras visitas Nantes. La mayoría de sus etapas y obras al aire libre son de acceso gratuito.

Castillo de los Duques de Bretaña
El Castillo de los Duques de Bretaña es uno de los lugares imprescindibles que ver en Nantes. Su construcción comenzó a finales del siglo XV por iniciativa de Francisco II y fue continuada por su hija Ana de Bretaña, duquesa de Bretaña y dos veces reina de Francia.
Tras su robusta muralla y el foso se esconde un elegante palacio de piedra blanca con un bello patio de armas. Recorre sus murallas para contemplar las vistas del barrio medieval y no te pierdas la escultura de Ana de Bretaña situada frente al puente de entrada.
El acceso al patio, las murallas y el foso es gratuito. En el interior se encuentra el Museo de Historia de Nantes, cuya entrada está incluida en la Pass Nantes.

En el interior del castillo se encuentra el Museo de Historia de Nantes, distribuido por las antiguas estancias del palacio. Sus salas recorren la evolución de la ciudad desde sus orígenes hasta la actualidad.
Nos impresionó especialmente la parte dedicada a la trata atlántica y la esclavitud colonial. Nantes fue el principal puerto francés dedicado a este comercio, que desempeñó un papel determinante en el enriquecimiento de la ciudad entre los siglos XVII y XIX.

Frente al castillo se encuentra el Miroir d’Eau o Espejo de Agua, una gran balsa de agua de muy poca profundidad en la que se refleja la fortaleza. En los días calurosos, sus chorros y la fina capa de agua se convierten en un lugar perfecto para que los niños jueguen y se refresquen.

Catedral de Saint Pierre et Saint Paul
El otro gran emblema de Nantes es su imponente catedral gótica, cuya construcción comenzó en el siglo XV. Su nave alcanza los 37,5 metros de altura, superando incluso las bóvedas de Notre-Dame de París. Contempla su fachada de piedra blanca, enmarcada por dos grandes torres, y adéntrate para descubrir sus tesoros.
La catedral reabrió al público en septiembre de 2025, tras permanecer cinco años cerrada por el incendio sufrido en 2020, aunque los trabajos de restauración continúan. La tumba de Francisco II y Margarita de Foix, obra maestra de Michel Colombe encargada por Ana de Bretaña, está siendo restaurada y se prevé que vuelva a su ubicación en 2027. Las criptas también permanecen cerradas, salvo aperturas excepcionales.

En un lateral se encuentra el pequeño y encantador jardín de la Psalette, al que se accede por un pasadizo. Desde él tendrás una perspectiva diferente de la catedral y alberga una de las fuentes Wallace, de las que hay cuatro por la ciudad.

Puerta de Saint-Pierre
Junto a la catedral se encuentra la Puerta de Saint-Pierre, el vestigio mejor conservado de las antiguas murallas de Nantes. Su parte inferior fue construida en el siglo XV sobre cimientos de época romana del siglo III e incorpora restos de los recintos defensivos de los siglos IX y XIII. Originalmente estuvo protegida por un puente levadizo y flanqueada por dos grandes torres.
Busca entre sus restos arqueológicos la curiosa escultura Un castor sobre un muro, una obra permanente de Laurent Le Deunff. Representa un castor de bronce con cola de pez inspirado en una ilustración medieval y es otro ejemplo de cómo Nantes integra el arte contemporáneo en su patrimonio histórico.

Barrio de Bouffay
El barrio de Bouffay es el corazón medieval de Nantes. Entre sus calles estrechas aún se conservan algunas bonitas casas de entramado de madera, además de animadas plazas, restaurantes, boulangeries y pequeñas tiendas de moda y artesanía. Es una zona ideal para pasear sin rumbo y tomarle el pulso a la ciudad.
Uno de sus edificios más singulares es la Maison des Apothicaires, situada en la Place du Change. Esta preciosa casa del siglo XV, reconocible por su fachada de madera decorada con esculturas, albergaba la Casa de la Poesía. Durante nuestra visita estaba cubierta de andamios y actualmente continúa en proceso de restauración.

Iglesia de la Santa Cruz o Sainte-Croix
En el corazón del barrio de Bouffay se encuentra la iglesia de Sainte-Croix, en la que fue bautizado Julio Verne. Lo más llamativo es su singular campanario, que incorpora el antiguo reloj municipal y está coronado por una ronda de ángeles que tocan sus trompetas.
Su interior es luminoso, con altas columnas, bóvedas y grandes vidrieras. En la plaza situada frente a la iglesia suele instalarse un pequeño mercadillo de libros, discos, antigüedades y objetos de segunda mano.

Basílica de Saint Nicolas
La basílica de Saint-Nicolas es uno de los templos más imponentes de Nantes. Fue construida en el siglo XIX, en estilo neogótico, sobre el emplazamiento de una antigua iglesia.
En su majestuoso interior destacan la altura de sus arcos, las coloridas vidrieras y su gran órgano. Merece la pena entrar para admirar la amplitud y luminosidad del templo.
Place Royale
La Place Royale es una elegante plaza rodeada de bonitos edificios burgueses. En el centro se encuentra su fuente monumental, inaugurada en 1865 y presidida por una figura femenina que representa a la ciudad de Nantes. A su alrededor, diferentes esculturas simbolizan el río Loira y sus afluentes, así como la industria, el comercio, la agricultura y las artes.
Observa también la riqueza de las fachadas que rodean la plaza. Este animado espacio es uno de los principales puntos de encuentro de la ciudad y suele acoger exposiciones e instalaciones de arte urbano.

Place Fernand-Soil
La Place Fernand-Soil es una pequeña plaza peatonal llena de encanto, rodeada de terrazas de bares y restaurantes. Merece la pena acercarse para contemplar el gran trampantojo que decora una de sus paredes y su original fuente Wallace, reinterpretada con un diseño contemporáneo.

Les Machines de l’île
Les Machines de l’île es una de las visitas imprescindibles de Nantes y, sin duda, la más sorprendente. Este original proyecto artístico, instalado en los antiguos astilleros de la ciudad, combina los mundos imaginarios de Julio Verne, los ingenios mecánicos de Leonardo da Vinci y el pasado industrial de Nantes.
En la Galerie des Machines, los artesanos de la compañía La Machine han creado un fantástico bestiario de animales mecánicos que caminan, trepan y vuelan sobre el público. Verás una enorme araña, una hormiga gigante, un camaleón, una oruga, un perezoso, colibríes y una gran garza que sobrevuela la galería. Los maquinistas explican su funcionamiento y dan vida a estas increíbles criaturas; incluso algunos visitantes pueden subir a ellas y participar en su manejo.

Además de ver las máquinas en movimiento, puedes visitar el taller-laboratorio de la compañía La Machine, donde se diseñan y construyen estas fantásticas criaturas. El recorrido continúa por la Rama Prototipo del Árbol de las Garzas, vestida de vegetación y convertida en un original mirador sobre el recinto.

El Gran Elefante
Resulta difícil imaginar un majestuoso elefante de madera y acero caminando por la isla de Nantes, barritando y arrojando agua por la trompa, hasta que lo ves aparecer. Esta extraordinaria máquina mide 12 metros de altura, el equivalente a un edificio de cuatro plantas, y puede transportar hasta 50 pasajeros.

Puedes contemplarlo desde el suelo o subir a su interior para descubrir sus engranajes y recorrer el recinto a lomos de esta auténtica arquitectura en movimiento. No te vayas de Nantes sin verlo: deja boquiabiertos a pequeños y mayores y se ha convertido en uno de los grandes símbolos de la ciudad.
Carrusel de los Mundos Marinos
El Carrusel de los Mundos Marinos es otra de las extraordinarias creaciones de la compañía La Machine. Inspirado en los antiguos tiovivos, este gigantesco carrusel de casi 25 metros de altura está formado por tres niveles que representan los fondos marinos, los abismos y la superficie del océano.
En sus tres plantas encontrarás peces fantásticos, crustáceos, calamares, medusas, barcos y submarinos. Muchas de estas criaturas articuladas se pueden manejar mediante palancas, pedales y cuerdas mientras el carrusel está en movimiento. Una experiencia sorprendente y muy divertida que hace las delicias de niños y mayores.

Los Anillos de Buren
A lo largo del Quai des Antilles, en la isla de Nantes, se suceden 18 enormes anillos que enmarcan el río Loira y el paisaje de la orilla opuesta. El paseo, marcado por el pasado naval y portuario de la ciudad, es uno de los lugares más agradables para caminar junto al río.
Esta instalación artística, creada por Daniel Buren y Patrick Bouchain, establece un diálogo entre el arte contemporáneo, el paisaje y el pasado industrial de la isla. Al caer la noche, los anillos se iluminan de rojo, verde y azul, creando una de las imágenes más atractivas de Nantes.

Le Hangar à Bananes
El Hangar à Bananes fue construido a mediados del siglo XX para recibir y almacenar bananas y piñas procedentes de África, de ahí su curioso nombre. Actualmente se ha convertido en una animada zona de ocio con bares, restaurantes y terrazas frente al Loira, además de la HAB Galerie, dedicada al arte contemporáneo. Es un lugar estupendo para pasear, tomar algo y disfrutar del ambiente más moderno y alternativo de Nantes.
Las grúas Titán Amarilla y Titán Gris
Aunque en un primer momento puedan parecer dos estructuras un tanto extrañas, sus inconfundibles siluetas forman ya parte del paisaje de Nantes y se distinguen desde numerosos puntos de las orillas del Loira. Son dos magníficos ejemplos de patrimonio industrial.

Son algunos de los restos que se han conservado de los antiguos astilleros de la Isla de Nantes, como un símbolo de ese pasado industrial de la ciudad. A nosotros nos parecen un tanto extrañas, pero se han llegado a convertir en todo un símbolo y están catalogadas como monumento histórico. Lo que podemos llamar arqueología industrial. Su silueta es visible desde casi toda la ciudad.
Memorial de la Abolición de la Esclavitud
Una discreta entrada junto al Loira conduce al Memorial de la Abolición de la Esclavitud, un sobrecogedor pasaje subterráneo que recuerda el papel de Nantes como principal puerto negrero de Francia y cómo una parte de la riqueza de la ciudad se construyó sobre la trata de personas esclavizadas.
En la explanada exterior hay 2.000 placas de vidrio: 1.710 recuerdan los nombres de los barcos y las fechas de las expediciones negreras que partieron de Nantes, mientras que las restantes señalan puertos, escalas y lugares de venta en África, América, las Antillas y el océano Índico.
En el interior, una gran pared de vidrio reúne testimonios, leyes, obras literarias y textos abolicionistas de distintos países y épocas. El memorial invita a Nantes a mirar de frente su pasado y constituye un poderoso homenaje a las víctimas, a quienes lucharon contra la esclavitud y a la defensa universal de la libertad, la igualdad y los derechos humanos.
Passage Pommeraye
El Passage Pommeraye es uno de los lugares imprescindibles que ver en Nantes y uno de los pasajes comerciales cubiertos más bellos de Francia. Inaugurado en 1843, es también uno de los pocos de Europa construidos en tres niveles, para salvar el considerable desnivel entre dos calles.
Su cubierta de hierro y cristal, las esculturas alegóricas, la elegante decoración decimonónica y su monumental escalinata crean un conjunto realmente espectacular. Pasear entre sus tiendas es como hacer un pequeño viaje en el tiempo y regresar al siglo XIX.

Teatro y Plaza Graslin
Graslin es uno de los barrios más elegantes de Nantes, con bellos edificios de los siglos XVIII y XIX, calles comerciales, galerías y un animado ambiente de restaurantes y cafeterías. Su corazón es la Place Graslin, una plaza que conserva toda la elegancia burguesa de la ciudad.
La plaza está presidida por el imponente Teatro Graslin, construido en 1788 en estilo neoclásico. Su magnífica fachada presenta un pórtico con ocho enormes columnas corintias, coronadas por las estatuas de ocho de las nueve musas de la mitología clásica.

Brasserie La Cigale
Frente al Teatro Graslin se encuentra La Cigale, una de las brasseries más bellas de Nantes. Inaugurada en 1895, su exuberante decoración art nouveau, con pinturas, vidrieras, espejos, esculturas y coloridas cerámicas, te transporta directamente a finales del siglo XIX.
Su extraordinario interior está protegido como monumento histórico. Aunque no tengas pensado comer allí, merece la pena asomarse para descubrir uno de los locales más elegantes y singulares de la ciudad.

Cours Cambronne
El Cours Cambronne es un elegante paseo ajardinado que ofrece un pequeño remanso de tranquilidad en pleno centro de Nantes. Está flanqueado por bellos edificios neoclásicos y decorado con árboles, setos de camelias, magnolias y cuidados jardines. En el centro se alza la estatua del general Cambronne, que da nombre al lugar.
También encontrarás la curiosa obra Éloge de la transgression, de Philippe Ramette, que representa a una colegiala trepando a un pedestal vacío… o quizá bajando de él. Como pretende el artista, todo depende del punto de vista.

A poca distancia sobresale la monumental cúpula de la iglesia de Notre-Dame-de-Bon-Port, construida en el siglo XIX e inspirada en la iglesia de los Inválidos de París. Su imponente silueta, coronada por un ángel dorado, destaca sobre los tejados de Nantes.
Jardin Extraordinaire
El Jardin Extraordinaire ocupa una antigua cantera de granito y recrea el universo fantástico de los Viajes extraordinarios de Julio Verne. Su exuberante vegetación, con plantas acuáticas gigantes, bananeros y helechos arborescentes, crea un sorprendente paisaje casi tropical en plena ciudad.
Su gran protagonista es una espectacular cascada de 25 metros de altura, que cae sobre un estanque rodeado de arroyos, puentes y pasarelas. Una vertiginosa escalera recorre la pared de la antigua cantera, donde también se practica escalada y se ha instalado una vía ferrata.
Sobre el jardín discurre el paseo de los Siete Miradores, desde el que se contemplan magníficas vistas del Loira, la isla de Nantes y el antiguo pueblo pesquero de Trentemoult.

Museo Julio Verne
Muy cerca del Jardin Extraordinaire se encuentra este pequeño museo dedicado a la vida y obra de Julio Verne. Ocupa una elegante casa del siglo XIX situada sobre la colina de Sainte-Anne, desde la que se contempla el Loira, aunque el escritor nunca vivió en ella.
En su interior se exponen manuscritos, primeras ediciones, ilustraciones, carteles, maquetas y objetos relacionados con el autor, que permiten adentrarse en el fascinante universo de sus Viajes extraordinarios.
En la cercana explanada Jean-Bruneau encontrarás dos esculturas de Élisabeth Cibot: el capitán Nemo contempla el horizonte con su catalejo mientras un joven Julio Verne, sentado en un banco, lo observa imaginando las aventuras que algún día escribiría.
Museo de Artes
El edificio que alberga el Museo de Artes de Nantes ya merece por sí solo la visita. El conjunto combina el monumental Palais del siglo XIX, con sus magníficas escaleras y su gran patio central, la Capilla del Oratorio del siglo XVII y el moderno Cube, dedicado al arte contemporáneo.
Su impresionante colección reúne unas 13.000 obras, que permiten recorrer nueve siglos de historia del arte, desde el siglo XIII hasta la actualidad. En sus salas encontrarás obras de Georges de La Tour, Gentileschi, Ingres, Courbet, Delacroix, Monet, Picasso y Kandinsky, entre otros grandes artistas.
Reserva tiempo suficiente para recorrerlo con calma, porque es uno de esos museos que terminan atrapándote.

Le Jardin des Plantes
El Jardin des Plantes es un magnífico jardín botánico de unas 7 hectáreas, situado en pleno centro de Nantes y muy cerca de la estación. Es un lugar perfecto para pasear, descansar y aislarse durante un rato del ritmo de la ciudad.
Entre sus senderos se distribuyen más de 10.000 especies vegetales procedentes de todo el mundo, además de estanques, aves acuáticas, anfibios y elegantes invernaderos históricos de hierro y cristal que albergan plantas tropicales, orquídeas y especies de climas áridos. También cuenta con originales obras de arte y zonas de juegos que lo convierten en una visita estupenda para hacer con niños.

El arte también está muy presente entre sus praderas y senderos. Una de las obras más sorprendentes es el Dormanron, un enorme oso dormido cubierto de vegetación cuyo aspecto cambia con las estaciones. También destaca L’Homme de bois, de Fabrice Hyber, una figura de madera de más de seis metros de altura por la que resbalan pequeños hilos de agua hasta un estanque.
Junto a una de las entradas encontrarás Le Fileur, el divertido personaje de Jean Jullien que parece desenrollar el hilo con el que comienza la Línea Verde. Busca también los originales bancos gigantes y diminutos de Claude Ponti, el monumento dedicado a Julio Verne y el área infantil Dépodépo, un fantástico jardín de macetas gigantes en el que los niños pueden trepar, esconderse y jugar.

Le Lieu Unique
Muy cerca del Castillo de los Duques de Bretaña se alza la inconfundible torre de la antigua fábrica de galletas LU, construida en 1909 como emblema publicitario de la marca Lefèvre-Utile y convertida hoy en uno de los símbolos de Nantes.
Desde el año 2000, la antigua fábrica alberga Le Lieu Unique, un dinámico centro cultural dedicado a la creación contemporánea, con espectáculos, exposiciones, conciertos, festivales y debates. También cuenta con bar, restaurante y librería, por lo que es un lugar estupendo para descansar y disfrutar de su animado ambiente.
Puedes subir hasta la cúpula de la torre LU para conocer la historia de la fábrica y contemplar una bonita panorámica de Nantes.

Mercado Talensac
El mercado de Talensac es el más antiguo e importante de Nantes y toda una institución para sus habitantes. En sus puestos encontrarás frutas, verduras, quesos, carnes, panes, dulces y numerosos productos artesanales, aunque son especialmente famosos sus pescados, ostras y mariscos.
También es uno de los grandes lugares de encuentro de la ciudad, sobre todo los domingos por la mañana, cuando el mercado se llena de ambiente y los puestos se extienden por el exterior.
Antes de marcharte, levanta la vista para descubrir los diez divertidos autómatas creados por el artista británico Gavin Pryke. Situados sobre las entradas, representan distintos oficios y comercios y se mueven sobre las cabezas de los visitantes.

Isla de Versailles y Jardín Japonés
Uno de los rincones que más nos han gustado de Nantes es la isla de Versalles, una pequeña isla artificial situada en el río Erdre. Sus senderos recorren un precioso jardín de inspiración japonesa, con arces, bambúes, grandes árboles de ramas retorcidas, cascadas, estanques, puentes de madera y jardines de arena y piedras.
En el centro se encuentra la Maison de l’Erdre, un edificio inspirado en los tradicionales pabellones de té japoneses que alberga un pequeño jardín zen y exposiciones dedicadas al río y a sus ecosistemas. Es un lugar perfecto para pasear, descansar y disfrutar de uno de los rincones más tranquilos y fotogénicos de Nantes.

Paseo en barca por el río Erdre
En la propia isla de Versalles puedes alquilar una pequeña barca eléctrica sin necesidad de licencia, una canoa o un kayak para recorrer el río Erdre. Es una experiencia deliciosa navegar sin prisas entre casas flotantes y orillas cubiertas de vegetación, mientras cormoranes y garzas vuelan sobre el agua.
Un paseo tranquilo y muy agradable que permite sumergirse en plena naturaleza sin alejarse del centro de Nantes. El servicio de alquiler funciona habitualmente entre marzo y octubre.

Arte urbano
Una de las grandes apuestas de Nantes ha sido integrar el arte contemporáneo en sus calles, plazas, parques y edificios sin ocultar su patrimonio histórico. Buena parte de estas intervenciones forma parte de Le Voyage à Nantes, un proyecto cultural que cada año transforma la ciudad con nuevas instalaciones, algunas temporales y otras permanentes.
Muchas de estas obras están pensadas para ser utilizadas y disfrutadas. Entre las más originales se encuentra Feydball, un insólito campo de fútbol con forma de media luna cuyo gran espejo cilíndrico crea una anamorfosis y hace que el terreno parezca rectangular en el reflejo.
En el Parque de los Astilleros puedes jugar en L’Arbre à Basket, una estructura con canastas situadas a diferentes alturas. Cerca del castillo, en el square Élisa-Mercœur, los niños pueden trepar y deslizarse por un enorme monstruo marino con aspecto de dragón creado por el artista japonés Kinya Maruyama.

Mientras paseas, presta atención a los pequeños detalles y déjate sorprender por esos tesoros artísticos que transmiten la sensación de que en Nantes existe un maravilloso punto de locura. Los encontrarás en los rótulos de algunas tiendas, en extrañas máquinas, esculturas, murales, árboles convertidos en obras de arte y originales zonas de juegos infantiles.
La imaginación de artistas y diseñadores ha transformado Nantes en una ciudad fascinante, concebida para jugar, sorprenderse y mirar cada rincón con curiosidad.

Cruceros por el Loira, el Erdre o hasta Saint-Nazaire
Anímate a descubrir Nantes desde el agua haciendo alguno de los cruceros por sus ríos. La Pass Nantes incluye varias posibilidades, como un recorrido por el Loira alrededor de la isla de Nantes o un tranquilo paseo por el Erdre, pasando junto a la isla de Versalles y las elegantes mansiones que se asoman a sus orillas.
La opción más completa es la Croisière Estuaire, que recorre el Loira entre Nantes y Saint-Nazaire mientras permite contemplar las obras de arte distribuidas por el estuario. La Pass Nantes de 7 días incluye un trayecto en barco y el recorrido contrario en tren TER. Esta actividad es estacional y debe reservarse con antelación, tanto el crucero como el billete de tren, porque las plazas suelen agotarse.
Si no tienes la Pass Nantes, puedes reservar directamente este paseo en barco por el río Erdre.

Alrededores de Nantes
Clisson, «la italiana»
Una de las excursiones que más nos han gustado desde Nantes es Clisson, una preciosa localidad situada en pleno Viñedo de Nantes y en la confluencia de los ríos Sèvre Nantaise y Moine. Sus tejados de teja, edificios de ladrillo, pinos y cipreses recuerdan a la Toscana, por lo que es conocida como Clisson, la italiana. Este singular aspecto se debe a los hermanos Cacault y al escultor François-Frédéric Lemot, que impulsaron su reconstrucción a comienzos del siglo XIX inspirándose en Italia.
No te pierdas el Castillo de Clisson, antigua fortaleza fronteriza del Ducado de Bretaña; la iglesia de Notre-Dame; las magníficas Halles de madera del siglo XIV; el puente medieval y las vistas desde las orillas del río. Cruza también hasta el Domaine de la Garenne-Lemot, con sus jardines y edificios de inspiración italiana. Si puedes, visita Clisson un viernes por la mañana para disfrutar de su animado mercado semanal.

Clisson está muy cerca de Nantes y se llega cómodamente en tren en menos de media hora. El trayecto de ida y vuelta está incluido en todas las modalidades de la Pass Nantes, aunque es necesario reservarlo previamente. Encontrarás mucha más información en nuestro artículo sobre qué ver en Clisson.
Saint-Nazaire, la California bretona
Otra excursión muy interesante desde Nantes es Saint-Nazaire, una ciudad costera y portuaria situada en el estuario del Loira. Su historia está estrechamente ligada a los viajes transoceánicos, la construcción naval y la Segunda Guerra Mundial.
Recorre su paseo marítimo salpicado de grandes esculturas, descubre las coloridas villas Belle Époque del barrio de La Havane y visita la antigua base de submarinos. También puedes entrar en el submarino Espadon y conocer la historia de los grandes transatlánticos en Escal’Atlantic.
Una forma especialmente atractiva de llegar es navegando por el estuario desde Nantes y regresando en tren. También puedes hacer ambos trayectos en tren, que tarda entre 30 y 50 minutos. Encontrarás más información en nuestro artículo sobre qué ver en Saint-Nazaire.

Angers, en el corazón de Anjou
Otra de las excursiones que te recomendamos desde Nantes es Angers, situada en el corazón de Anjou y a apenas una hora en tren. Durante buena parte del trayecto, el ferrocarril avanza junto al río Loira atravesando bellos paisajes, y la estación se encuentra muy cerca del centro histórico.
Angers es una ciudad llena de vida que combina su importante patrimonio medieval con un ambiente moderno. Es imprescindible visitar su imponente castillo, que alberga el Tapiz del Apocalipsis, la mayor tapicería medieval conservada del mundo; la catedral; y la espectacular Casa de Adán, una de las casas de entramado de madera más bonitas que hemos visto. También merecen una visita la galería de esculturas de David d’Angers, la Colegiata de Saint-Martin y el barrio de La Doutre, al otro lado del río, con sus casas medievales y la abadía de Ronceray.
A nosotros Angers nos enamoró y sentimos no haberle dedicado más de un día.

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Conclusión: qué ver en Nantes
Nantes nos ha parecido una ciudad sorprendente, creativa y llena de vida. Su castillo, sus barrios históricos y su pasado portuario conviven con las fantásticas máquinas inspiradas en el universo de Julio Verne, jardines exuberantes y originales obras de arte urbano.
Aunque sus principales monumentos pueden conocerse en dos días, te recomendamos dedicarle más tiempo para disfrutar de sus museos, pasear junto al Loira y el Erdre y descubrir lugares tan singulares como la Isla de Nantes, el Jardin Extraordinaire o la Isla de Versailles. Además, constituye una base perfecta para visitar Clisson, Saint-Nazaire o Angers.
Esperamos que esta guía sobre qué ver en Nantes te ayude a organizar tu viaje y a descubrir una de las ciudades más originales de Francia.
Preguntas frecuentes sobre Nantes
En dos días puedes conocer sus lugares imprescindibles, aunque recomendamos dedicarle al menos tres o cuatro días para visitar sus museos, jardines y disfrutar de la ciudad con más tranquilidad.
El Castillo de los Duques de Bretaña, el barrio de Bouffay, el Passage Pommeraye, las Máquinas de la Isla, el Gran Elefante, el Jardin des Plantes y la Línea Verde.
Sí, especialmente si vas a visitar varias atracciones y utilizar el transporte público. Incluye numerosos museos, monumentos, actividades y algunas excursiones, aunque conviene comprobar qué ofrece cada modalidad.
El centro se recorre fácilmente andando y la ciudad dispone de una excelente red de tranvías y autobuses. También puedes desplazarte en bicicleta o utilizar los barcos que cruzan el Loira.
Las más recomendables son Clisson, Saint-Nazaire y Angers, todas ellas accesibles cómodamente en tren. También puedes recorrer el estuario del Loira en barco o acercarte a algunos de los castillos del Loira.

