Qué ver en Saint-Émilion

Qué ver en Saint-Émilion

Este pueblo de Aquitania es uno de los más bonitos de Francia, y mundialmente famoso por sus viñedos y bodegas. Su casco antiguo medieval está muy bien conservado y esconde auténticos tesoros entre sus empedradas calles y en el subsuelo, como la iglesia monolítica, totalmente excavada en la roca. Saint-Émilion y sus viñedos fueron declarados Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO, en 1999. Te contamos qué ver en Saint-Émilion: torres, claustros, mercado, puertas y catacumbas, que te harán retroceder a la Edad Media. Por supuesto tienes también que visitar algunas de sus bodegas, caves, para conocer el proceso de elaboración de su renombrado vino y degustarlo.

Es una visita imprescindible si visitas Burdeos. Tienes información más completa de Burdeos y sus alrededores en el artículo qué ver y hacer en Burdeos.

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Dónde está Saint-Émilion

Saint-Émilion está situado en Nueva Aquitania, muy cerca de Libourne y de Burdeos, y es fácilmente accesible en bus o tren desde Burdeos. Por lo que te recomendamos que hagas una excursión a Saint-Émilion si estás en esta ciudad varios días.

Cómo ir a Saint-Émilion desde Burdeos

Una forma muy cómoda de ir a Saint-Émilion es en el autobús 304, ya que se coge en el centro de Burdeos, en la Place Quinconces y te deja justo a la entrada de Saint-Émilion. Es además muy barato, solo 2,30 € por viaje. La misma línea hace parada en Libourne. Puedes ir también en tren, que es más rápido, pero te deja muy lejos del centro. Otra opción es alquilar un coche o contratar una excursión desde Burdeos a Saint-Émilion, donde disfrutarás de una visita guiada en español y una cata de vinos. También puedes reservar el tour de viñedos y bodegas por Saint-Émilion que parte desde Burdeos.

Lo mejor que ver en Saint-Émilion

Un poco de historia

Te contamos un poco de su curiosa historia. Su origen se sitúa en el siglo VIII cuando un monje benedictino llamado Émilion procedente de Bretaña se asienta en una cueva, llamada Ascumbas, nombre original de esta localidad. Su vida de ermitaño y su fama milagrosa lo convirtió en un centro de peregrinación. Más adelante, entre los siglos IX a XII, se excavan en la roca las catacumbas y la iglesia monolítica, alrededor de la cual crece la ciudad medieval.

Una característica importante en la historia y fisonomía de este pueblo es la roca caliza sobre la que se asienta. Al ser excavada para su uso en los edificios de la ciudad y de la cercana Burdeos se crearon unos 200 km de galerías subterráneas, en gran parte utilizadas como bodegas. Además la caliza hace que el suelo sea ideal para el cultivo de los viñedos, que se remonta a época romana, aunque su importancia histórica comienza en 1199 cuando Juan, Rey de Inglaterra, otorga a la ciudad la Jurade, que la dotaba de poderes políticos, judiciales y económicos. Duró hasta la Revolución Francesa y se ha recuperado como cofradía de los vinos de Saint-Émilion.

La mejor forma de conocer el pueblo es adentrarte sin rumbo por sus empedradas calles para descubrir los encantadores rincones.

Les Grandes Murailles

Si llegas a Saint-Émilion en bus, lo primero que te encuentras es un lienzo de muro, resto de la iglesia de los Dominicos del siglo XIII, destruido durante la Guerra de los Cien Años. La imagen de los restos del convento rodeado de extensos campos de viñedos define perfectamente a este pueblo medieval.

Colegiata, un imprescindible que ver en Saint-Émilion

Construida entre los siglos XII y XVI mezcla estilos románico, como la extraordinaria portada, y gótico. Es realmente impresionante, en especial su encantador claustro, con restos de pinturas y tumbas ricamente adornadas en sus paredes.

Tertres

Adéntrate en el interior de sus empedradas e inclinadas calles medievales, denominadas tertres, que unen las partes alta y baja de la ciudad. ¡Lleva calzado cómodo! El empedrado es muy irregular y si llueve muy resbaladizo. La más fotografiada de estas calles es la Rue du Tertre de la Tente, que desemboca en la Place l’Église Monolithe.

Saint-Émilion subterráneo: cueva, ermita, iglesia monolítica

La única forma de visitar la cueva del monje, las catacumbas y la iglesia monolítica es un tour guiado. Si vas a Saint-Émilion desde Burdeos y has adquirido la Burdeos CityPass, esta visita está incluida. Nosotros aprovechamos esta opción y visitamos así estos lugares, con explicaciones muy completas e interesantes. No está permitido hacer fotos del interior.

Lo primero que se visita es la cueva donde vivió el monje, en la que puedes ver la piedra que le servía de cama, una fuente milagrosa, con cuyas aguas el monje devolvió la vista a una mujer ciega, y un milagroso asiento, llamado de la fertilidad, que hace que si una mujer se sienta en él quede embarazada en el siguiente año. ¡Anímate o ve con cuidado, tú decides!

A continuación se accede a la Capilla de la Trinidad, construida sobre la cueva, de la que queda poco que ver en su interior, salvo unos pinturas medievales, aunque el diáfano espacio con la bóveda gótica está lleno de encanto. El exterior de la capilla da a la plaza.

Después se accede a las catacumbas, excavadas en la roca, y que fueron utilizadas a lo largo de los siglos para enterrar a monjes y algunos nobles. Al entrar hay una cúpula que originariamente disponía de una escalera de caracol tallada en la roca para descender desde la parte superior, y desde la que se abre una segunda galería. como curiosidad parte de estas galerías excavadas en la roca se han utilizado en época reciente para el cultivo de champiñones.

A continuación se visita la iglesia monolítica. Sorprende que este inmenso espacio, 38 metros de largo, 20 de ancho y 11 de altura, haya sido excavado íntegramente en la roca. Actualmente los pilares están protegidos con unos corsés metálicos pues filtraciones de agua han dañado la estructura. En algunos de los pilares puedes observar restos de las pinturas policromadas que cubrían originariamente las paredes. Las pinturas desaparecieron pues las paredes fueron raspadas para aprovechar el salitre que en ellas se formaba para hacer pólvora de cañón.

Campanario de la iglesia monolítica y Mirador de la Place du Clocher

Fue construido entre los siglos XII y XV, y está situado sobre la iglesia. Se accede a él desde una entrada independiente. Puedes subir a lo alto y disfrutar de unas excepcionales vistas del pueblo.

Asómate al mirador que hay en la Place du Clocher bajo la torre, que también ofrece vistas del entramado de calles medievales.

Halles du Marché

En la esquina de la plaza de la iglesia están les “halles” del mercado, una zona cubierta que se abre a la calle con arcos de medio punto, y que fue utilizada para almacenamiento y comercio de cereales, para lo que se cerraban los arcos con tablas de madera.

Maison y Porte de la Cadène

La puerta medieval de la Cadena servía como separación de la ciudad alta, donde se concentraba la vida religiosa, de la baja. Adosada a ella se conserva la única casa con entramado de madera del siglo XVI que queda en la ciudad.

Claustro des Cordeliers

Una vez cruzada la puerta de la Cadena a la derecha vas a encontrar otra construcción franciscana, un monasterio des Cordeliers, que recibe su nombre del cinturón usado por la orden franciscana. El interior es actualmente una gran tienda de souvenirs y vino, desde la que puedes acceder a las bodegas subterráneas en visitas guiadas para conocer el proceso de elaboración del famoso Crémant de Bordeaux.

El claustro es lo más interesante, con dobles columnas y arcos de medio punto. Actualmente es la terraza de un restaurante. Delante del claustro hay otro mirador.

Puerta Brunet

Continuando la calle llegas a la Porte Brunet, la única de las seis puertas que tenía la ciudad que se conserva casi intacta.

Es también un amplio mirador hacia los viñedos que cubren las colinas de alrededor.

Le Palais Cardinal

Regresa por la rue de la Porte Brunet, para ir hacia el palacio Cardinal, del que solo queda una parte de la muralla. Por el camino verás el Ayuntamiento y algunas caves. El cardenal al que hace referencia su nombre acabó siendo el Papa Clemente V.

Torre del Rey

Esta torre del siglo XIII, que fue mazmorra, se alza poderosa sobre la ciudad. Puedes subir a su terraza para admirar la ciudad desde la altura.

Bajo la torre se encuentra también uno de los mejores miradores sobre la ciudad medieval, y unos encantadores jardines.

Lavaderos

Si desciendes desde la torre hacia la ciudad medieval te vas a encontrar con un antiguo lavadero llamado Fuente del Rey, reservado para los nobles, y otro en la calle paralela, la rue de la Petite Fontaine, para las lavanderas pobres. De ese modo no se mezclaba el agua de cada clase social, aunque ambos son alimentados por la fuente que el monje Émilion hizo brotar milagrosamente.

No dejes de ver unas bodegas en tu visita a Saint-Émilion

Saint-Émilion no se puede entender sin sus viñedos, que se han cultivado en esta tierra desde época romana, y el extraordinario vino que aquí se produce, gracias a una elaborada mezcla de variedades de uva. En sus bodegas podrás aprender sobre su elaboración, historia, asistir a catas y comprar directamente en la propiedad. Visita algunos de los châteaux y entra a las profundidades de sus bodegas. Algunas te las vas a tropezar recorriendo sus calles, y otras están situadas en los extensos campos de viñedos. Una buena opción es realizar una visita guiada a las bodegas de Saint_Émilion.

Los vinos son por supuesto su producto estrella, con dos denominaciones de origen: Saint-Émilion y Saint-Émilion Grand Cru, y múltiples variedades según la mezcla de uva.

También se produce un vino blanco o rosado espumoso, el Cremant de Bordeaux, elaborado desde el siglo XIX en las bodegas subterráneas de la ciudad.

Gastronomía

No solo el vino de Sain-Émilion es famoso, también algunas exquisitas especialidades locales han trascendido fronteras. Por ejemplo, los macarons, creados por las monjas Ursulinas, y que están hechos de almendras dulces y amargas, claras de huevo y azúcar. Un curioso plato cuyo producto principal tiene su origen en estas tierras es la lamprea à la bordelaise.

Si vuestro poder adquisitivo os lo permite la oferta de cocina de alta calidad es muy amplia, cuenta con tres restaurantes con estrellas Michelin, La Table de Pavie, Le Logis de la Cadène y Les Belles Perdrix, ¡en un pueblo de 200 habitantes!  

Dónde alojarte en Saint-Émilion

Hay una amplia oferta de apartamentos para alojarte en Saint-Émilion, nosotros te recomendamos Les Appartaments de la Cadène o el Badon Boutique Hotel, dos alojamientos con mucho encanto y ambos en pleno centro de Saint-Émilion.

Dónde pernoctar en Saint-Émilion si vas en autocaravana

No hay área de autocaravanas, pero sí un aparcamiento donde está permitido pernoctar, aunque no tiene ningún servicio. Está muy cerca del pueblo, junto a “Les Grandes Murailles”.

Coordenadas GPS: 44.89678, -0.15706.

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